La
conducta antisocial son aquellas prácticas que están orientadas a alterar el orden
social establecido por la sociedad. Se trata de las actuaciones que violan las
normas sociales y atentan contra los derechos de las personas.
Son
los comportamientos que infringen las reglas sociales, que son establecidos por
el Estado con el fin de respetar los derechos humanos de cada persona, impulsar
las buenas relaciones sociales, estimular prácticas correctas y mantener el
orden social. Son actos que exceden las conductas que se realizan diariamente y
que representan una amenaza para la sociedad.
Las
personas con conducta antisocial suelen caracterizarse por su desapego hacia
las normas de la sociedad y del entorno en el que convive diariamente, ósea, con
los sujetos y las instituciones que lo rodean. La conducta antisocial, puede
explicarse como un medio de agresión que altera el orden social, como medio de expresión
para manifestar su inconformidad respecto a los perceptos mandados por una
comunidad cultural.
La
forma en la que una persona se desenvuelve en la comunidad puede influir tanto
positivo como negativamente, ya que pueden dirigirse hacia la buena convivencia
y las correctas relaciones o para perturbar y alterar la armonía de la sociedad.
La
conducta antisocial puede verse como una alteración mental en la que un
individuo centra su atención en la manipulación, explotación o violación de los
derechos de otra persona sin sentir ningún tipo de remordimiento. “Las personas
con conducta antisocial pueden establecer el foco de su actuación tanto en
espacios o propiedades ajenas, mediante actos de vandalismo, robos o atracos,
como con la intención de perjudicar otras personas mediante agresiones, ataques
y ofensas, así como abusos y acoso.”
El
comportamiento antisocial involucra diversos tipos de comportamiento desviado,
ya que hace referencia a las actuaciones que infringen las normas sociales.
El
engaño y la manipulación son los principales rasgos distintivos de este
trastorno, así como la impulsividad, la falta de remordimiento o el desprecio
por la seguridad de los demás. Estas acciones y conductas fueron tipificadas
como delitos, abusos, faltas o delitos que fueron juzgados y sancionados tanto
por la ley como por la sociedad en general.
Como
los otros tipos de conductas desviadas o delictivas, la conducta antisocial
puede desarrollarse por diversos factores que generaron un trastorno en la persona,
como, por ejemplo, el maltrato infantil, mal ejemplo de las figuras paternas,
alcoholismo, educación, variedad de oportunidades de desarrollo, entre otros.
Los
actos antisociales pueden ser de un grado bajo de severidad como evitar
situaciones sociales por timidez o miedo a no encajar en un grupo social o por vergüenza
a mostrar su forma de ser, aislarse de la sociedad, evitar normas sociales
básicas como el saludo o el contacto visual, entre otros. Asimismo, pueden
involucrar acciones de un mayor grado de peligrosidad para la sociedad, en
donde imponen sus deseos por encima de la integridad de otro individuo por
medio de la agresión física, manipulación, robos, homicidios, asaltos, entre otros.
Estas acciones se realizan con la intención de satisfacer una necesidad personal
de la persona delincuente.
Referencias
Maritereibarra. (2018). Tipo de conductas
criminológicas que existen. Imagen. Recuperado: https://inteligenciacriminal.home.blog/2018/11/29/tipo-de-conductas-criminologicas-que-existen/
Rovira,
I. (2018). Conducta antisocial: qué es, factores de riesgo y trastornos
asociados. Obtenido de
https://psicologiaymente.com/psicologia/conducta-antisocial
Hola, compañera. Muy bueno su aporte, está muy interesante. Solo que estoy en desacuerdo con una idea que usted expresa en el último párrafo. Esa primera definición que usted brinda de conducta antisocial, en realidad, es la definición de la conducta asocial. Son términos diferentes que no deben confundirse.
ResponderEliminarLa asocialidad es aquella conducta que se aísla de la interacción social, mientras que la antisocialidad se da en un contexto social y, como usted menciona, se caracteriza por irrespetar normas sociales. Un caso de conducta antisocial leve podría ser, por ejemplo, el consumo de alcohol o tabaco por parte de menores de edad.